domingo, 31 de enero de 2010

Las tapas de unos y el salero de otros

Si la política cultural granadina fue un motivo para viajar hasta Fitur en mi anterior entrada a este blog, no me gustaría que ese repaso al papel desarrollado por nuestra ciudad en esta convención internacional del turismo terminara ahí. Otros dos productos fueron los que se ofrecieron, la Semana Santa que el pasado año fue reconocida como de interés turístico internacional, y una curiosa iniciativa, las tapas.

Y es que para nuestro Alcalde y su equipo, acostumbrados a comer en restaurante de cinco tenedores y con cargo al presupuesto público, eso de ir de tapas será una novedad. Y ahora que lo han descubierto esperan convertirlo en un reclamo turístico, como si la fama de ciudad de tapas no nos precediera hasta ahora. Son las ocurrencias ante la falta de un proyecto de ciudad al que he hecho referencia en otras ocasiones.

En contraposición me quedo con otra nota culinaria, la que se ha puesto en Fitur al promocionar una nueva marca turística, Gijón, Asturias con sal. Un paso más en la estrategia de sus responsables municipales para consolidar el turismo como uno de los motores económicos de la ciudad. Un proceso que surgió ante la difícil situación que llegaba a suponer el ahogo de la economía local por la crisis de la siderurgia, y que en el caso de la ciudad asturiana se afrontó con optimismo, ideas frescas, transformando su economía…

El resultado fue un giro que ha llevado a Gijón de ser una ciudad industrial a convertirse en uno de los más llamativos destinos turísticos del norte de la península, situando al sector servicios como el principal motor de su economía, sustentado por el turismo, la hostelería y el comercio. Un proceso llevado a cabo por distintos gobiernos municipales socialistas que han tenido una hoja de ruta común, la del progreso local. Pero también ha logrado que la ciudadanía se identificara y se sintiera participe, que sea consciente de que las mejoras no vienen solas, sino que precisan del granito de arena que debe poner cada ciudadano para provocar el cambio en su ciudad.

Y es que Gijón, Asturias con sal, no es solo una imagen o una frase, sino un eslabón de esa estrategia con la que se acuña una marca de ciudad. Un paso más en el desarrollo de los Planes Estratégicos de Ciudad que conforman Gijón desde hace casi veinte años. Una iniciativa de comunicación inspirada en valores, un concepto del que la gente se siente que forma parte, que crea conciencia ciudadana, y que nos abre el camino para compartir una forma de entender la ciudad, de mostrar sueños y realidades.

Mientras Gijón ha sacado el salero, para mostrar lo que es hacer ciudad, el Ayuntamiento de Granada pone el acento gastronómico en las tapas, dejando pasar el tiempo y las oportunidades. Como si nuestro Alcalde no se diera cuenta que dejar los problemas sin resolver, o lamentar los fracasos provocados por uno mismo, no nos llevan a hacer de Granada la ciudad que aspira a ser.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Javier, tienes toda la razón. A este alcalde le falta mucha sal y le sobre mucha catetada. Menos mal que hay gente que no es tonta y, cada día, hay más personas que se dan cuenta. Me gusta el giro que le has dado a tu blog, temas locales, que nos afectan a todos, ánimo, este es el camino...

Corsupes dijo...

"Y es que para nuestro Alcalde y su equipo, acostumbrados a comer en restaurante de cinco tenedores y con cargo al presupuesto público"

Coño, ahora me entero que los socialistas lo pagan de su bolsillo. ¿Y qué hace el presidente de diputación buscando los 24.000 euros que se perdieron en la comida de navidad?

Vergüenza tenía que daros a todos los políticos que no hacéis más que vivir del cuento.

nota curiosa 2013 dijo...

Asi son los politicos