domingo, 30 de marzo de 2008

Macrobotellón primaveral


Dicta el refrán que quien siembra vientos recoge tempestades, y algo así es lo que le ha ocurrido al Alcalde de Granada, el conocido popularmente como Pepe Botellón. Los antecedentes nos remiten varios lustros atrás cuando entre la juventud granadina se comienza a convertir en tradición la celebración el primer viernes de primavera de una concentración de jóvenes apostados al sol y entorno a la música, las cervecitas y algunas actividades lúdicas. Con el paso de los años, este evento evoluciona en paralelo a las costumbres de la juventud, las cuales incluyen el botellón como actividad social.

Pero no dejaría de ser un fenómeno más, sino hubiera contado en la ciudad de Granada, con el respaldo institucional del máximo responsable municipal. Y me permito decirle desde estas líneas al señor Torres Hurtado, a la postre Pepe Botellón, que no es ni responsable, ni coherente, desde una acción de gobierno, convocar en ocasiones los mayores botellones que jamás se hayan celebrado, y pretender eliminarlos en otras ocasiones.

El Partido Popular ha presumido hace escasas semanas de tener las ideas claras, pero estos vaivenes de su política, que a ellos parece no afectarles, a la ciudadanía si que le causa problemas, ¿o acaso cree Torres Hurtado que las promesas electorales están para reírse de las familias granadinas?

Quien prometió acabar con el botellón en nuestra ciudad, mas tarde organizó la mayor concentración. Quien ha impulsado mas que nadie la cultura del botellón, construyendo incluso un botellódromo, ahora quiere que no se celebre ninguno más. Quien pide su voto a la juventud, luego nos trata cual animales para encerrarnos en el corral que se ha montado y con la vigilancia de policía a caballo. Quien decía coincidir con los padres en las responsabilidades, es el responsable del aumento de intoxicaciones etílicas entre jóvenes. Quien iba a acabar con un problema, lo único que ha hecho ha sido empeorarlo.

El Partido Popular se ha limitado ha trasladar un problema de residuos y ruido que ocupaba distintos puntos de la ciudad a una zona donde lo tenemos más oculto. En lugar de molestar a la vecindad en zonas donde hay importantes bolsas de voto popular, lo ha trasladado sin echar cuenta de que en el nuevo emplazamiento también afecta a la ciudadanía, aunque no le votaran a él. Y si pretende simplemente mirar hacia otro lado la actitud de irresponsabilidad es totalmente condenable.

Y mientras Pepe Botellón cree haber solucionado un problema, como quien barre y esconde la suciedad bajo una alfombra, en Granada seguimos potenciando una cultura del botellón con los efectos más perniciosos que tiene. El egoísmo generacional nos lleva a unos a preocuparnos por el ruido que nos molesta, otros por los restos de basura que nos molestan, y nadie por el principal problema del fenómeno del botellón: el peligro de alcoholismo entre la juventud. Pero eso le da igual al Partido Popular, a Granada contra el ruido, a los colectivos empresariales, a los medios de comunicación, etc. En esta ciudad cada uno pensamos en lo que nos afecta y lo convertimos en el eje del problema, y al resto que les den.

A mi personalmente me preocupa, no solo eso, sino además la imagen que se pretende dar de la juventud desde distintos ámbitos periodísticos, vecinales, o políticos. Una mirada rápida a las noticias y foros de los medios de comunicación locales nos permiten leer todo tipo de comentarios. En unos se habla de la falta de educación y valores de la juventud actual, en otros de los problemas para el tráfico que causó la concentración del día de ayer, en otro de la poca vergüenza de la juventud por hacer sus necesidades en la vía pública, y así podríamos continuar la larga lista de agravios de la juventud contra la ciudad.

Pero ese individualismo, cuando no es hipocresía, nos lleva a olvidar que esa juventud es la que hace pocos días iba bajo nuestros pasos de Semana Santa, poniendo su costal al servicio de Granada. También es la juventud que día a día está formándose en nuestra Universidad como una de las generaciones mejor preparada. O es la juventud que se ve sin posibilidades de tener una vivienda porque la especulación que enriquece a muchos de sus detractores convierte la vivienda en un bien imposible de alcanzar.

jueves, 27 de marzo de 2008

Una Alianza en Políticas

Estudiar en un centro como el mío es un disfrute, porque aunque la vida cultural que nos ofrece no llega a ser la misma de la que presumíamos hace unos años, no deja de ser de las más interesantes de la Universidad de Granada. Señalo esto porque en el día de ayer se celebraron los actos del Día de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Entre las actividades programadas encontrábamos una muestra de música clásica, teatro, entregas de distinciones, y dos conferencias. Fueron estas últimas actividades las que más expectación crearon entre el alumnado por los protagonistas de las mismas.

En la primera, un Forges, Antonio Fraguas de Pablo, rejuvenecido y crítico ante un público varias décadas más joven que él, nos expuso su particular visión sobre el humor político. Nos planteaba como una necesidad del humorista no solo el ingenio, sino la interacción con el lector. Estaba claro para él que no existe humor si no surge por nuestra parte un sentimiento, una comprensión, e incluso un mensaje en ocasiones imaginado.

Federico Mayor Zaragoza, Presidente del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas, nos hablo sobre la Alianza de Civilizaciones. El profesor regresaba de este modo a los pasillos en los que impartió clase en su etapa universitaria, en los tiempos en los que el edificio albergaba la Facultad de Farmacia.

A lo largo de la conferencia nos explico la necesidad de dejar de lado las actitudes belicistas que hasta el siglo XX han imperado en el mundo. El cambio de siglo y el inicio de un nuevo milenio es la oportunidad para apostar por un nuevo modelo de convivencia internacional y para ello, señalaba Mayor Zaragoza, debemos aprovechar las condiciones actuales que nos abren puertas. El desarrollo de una conciencia global entre los pueblos, que nos lleva a ser conscientes de los grandes problemas de la humanidad, como son el cambio climático, la pobreza o los desequilibrios norte-sur. También sumaba el aumento de la presencia de la mujer en los procesos de toma de decisiones y en puestos de responsabilidad política y empresarial, lo que conlleva un claro giro en la forma de plantear los conflictos, menos enfocada a la fuerza y en pro de la tolerancia, el diálogo y el consenso.

Como tercera oportunidad que nos ofrece el momento histórico que nos toca vivir, Mayor Zaragoza señala la creación de cauces de participación no presencial, lo que nos permite sumar nuestros esfuerzos como personas en cualquier lugar, apostando de este modo por una universalización de la acción conjunta. Pero todo ello no puede ser una realidad si no establecemos un sustrato de mentes libres, críticas y educadas. Con estas palabras denunciaba la necesidad de tener espacios que formen personas, en lugar de centros de formación que miren únicamente al mercado. Desde la sociedad civil tenemos que ofrecer resistencias al adormecimiento al que desde poderes económicos se nos quiere someter, para pasar de ser personas a ser simples eslabones de una cadena de producción-consumo, todo ello lo justifica en la necesaria ruptura con el actual sistema económico mundial, que tacha de economía de guerra.

En definitiva, el día de ayer nos volvió a ofrecer al alumnado de Ciencias Políticas y Sociología elementos para la reflexión a través en esta ocasión de las reflexiones de una de las figuras españolas que más han apostado por la Paz.

sábado, 22 de marzo de 2008

Lo público y lo privado en Semana Santa

Ayer de nuevo pudimos disfrutar del andar costalero por las calles de Granada. Las cinco cofradías que tenían prevista su estación de penitencia salieron un año más. La lluvia ha dado una tregua a la Semana Santa en la ciudad de la Alhambra, impidiendo tan solo la salida en procesión de la Hermandad de Salesianos el pasado Jueves Santo. En la mayoría de las procesiones hemos podido ver no solo penitentes, camareras, monaguillos, y a los cuerpos de costaleros y costaleras, sino también diversas representaciones institucionales que acompañan a los cortejos.

La máxima expresión de este compromiso institucional con la Semana Santa la pudimos comprobar en la tarde de ayer. Eran las ocho y media de la tarde cuando las puertas de la Iglesia de San Gil y Santa Ana se abrían para dar comienzo a la estación de penitencia de una de las más antiguas hermandades de Granada, la del Santo Sepulcro. En su cortejo contaban con la representación de otras muchas cofradías granadinas, así como de los poderes político y militar en la ciudad. Entre sus filas se encontraba una representación del Ayuntamiento a su más alto nivel. El estandarte de la corporación abría la sección, seguido de la policía municipal con traje de gala, así como de distintos concejales y concejalas, encabezados por el Alcalde. Los bastones de mando, fajines y bandas que los identifican, así como el medallón de Presidente de la corporación municipal marcaban el carácter oficial de su participación en este acto religioso. En la misma tarde también hemos visto representando al Consistorio a distintos corporativos del equipo de gobierno municipal en las procesiones del Cristo de los Favores, o en la Soledad de San Jerónimo.

Pero como señalo, no ha sido el único caso. El Ejército español con distintas representaciones, que van desde la escolta de los pasos, hasta la presencia de militares de alta graduación han tenido su espacio. Y también hemos podido ver a los cuerpos de policía, así como a la Guardia Civil, acompañando a distintas hermandades con los uniformes de gala. Pero ante todo esto surge una duda, ¿hasta qué punto podemos permitir que nuestros representantes políticos asuman un compromiso público desde las instituciones con un fenómeno que se dirige desde la Iglesia?

Y es que si bien defiendo la libertad de religión de cada individuo, así como su derecho a participar de modo personal en las manifestaciones religiosas que cada cual vea oportunas, también pongo en entredicho la participación de representantes públicos en actos religiosos, en calidad precisamente de poder público en un Estado constitucionalmente definido como aconfesional. Sería una cuestión sobre la que podríamos encontrar multitud de opiniones, desde las que defienden la supuesta tradición cristiana de nuestro Estado por encima de todo, hasta las más laicistas que apuestan por una eliminación de las expresiones religiosas en los espacios públicos.

Personalmente, no creo que ningún extremo a la hora de abordar una cuestión como esta sea conveniente. Quizás debamos simplemente exigir a nuestros representantes políticos que se limiten precisamente a eso, a representarnos en los espacios políticos, dejando sus opciones religiosas para un plano personal. Tal vez, pudieramos exigir al Alcalde como máxima autoridad municipal una explicación sobre el gasto que ha supuesto para la ciudad la participación del Consistorio en la tarde de ayer. Porque es lógico e incuestionable que para garantizar la seguridad de la ciudadanía en manifestaciones que llegan a aglutinar miles de personas como las que vivimos durante esta semana, se ponga en marcha un amplio despliegue por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado; pero otra cosa muy distinta es ver como del erario público, se pagan horas extras a escoltas, policías, pajes, etc. que acompañan a las hermandades para mayor esplendor de las mismas, pese a ser expresiones puramente religiosas. Tal vez sea precisa una mayor participación de la ciudadanía para llegar a abordar la Semana Santa como un espacio público de toda la ciudadanía, y no como un hecho particular de la Iglesia, lo que nos permitiría tener la oportunidad de participar plenamente de ella sin complejos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Sobre la cultura cofrade

Como viene siendo tradición en la Semana Santa granadina durante los últimos años, la lluvia ha hecho acto de presencia. Tras cuatro días de esplendor en las calles, las nubes cumplieron ayer sus temidas amenazas, arrojando una lluvia que acompañó a algunas hermandades en el final de su recorrido. Y hoy han dado una falsa tregua para que las cofradías puedan salir a la calle. Desde primera hora de la mañana no deja de llover y algunos rayos de sol han creado la esperanza.

No solo las distintas hermandades están tristes por la mala pasada que juega la climatología. Es mucha gente, tanto de Granada, como foránea, la que espera está semana con ilusión, con devoción religiosa, o con curiosidad. Y es que algo especial tiene cuando deja ensimismados a quienes los domingos visitan las iglesias, junto a quienes se distinguen por su ateismo, personas con sus mejores trajes junto a otras vestidas de lo más informal…

Porque para una mayoría la Semana Santa se ha convertido en un evento cultural. Las procesiones con sus ricos patrimonios son auténticas exposiciones de arte en la calle, el objetivo que en su origen tenían, el de ofrecer una catequesis, ha dado paso a una muestra en la que se valoran los esfuerzos de quienes portan los pasos, la belleza estética de las tallas, o la calidad musical de las agrupaciones por encima de la religiosidad del desfile.

Quizás deberíamos realizar una profunda reflexión sobre el grado de autoridad que debe tener la Iglesia en un evento que aglutina como cofrades a miles de personas que no encuentran ninguna motivación en los aspectos religiosos de la Semana Santa. ¿Por qué no podemos asumir como un simple movimiento cultural aquel que aglutina a quienes participan de la cultura cofrade por mantener viva una tradición característica de nuestra tierra, por colaborar en la tarea de aumentar la proyección turística de nuestra ciudad, o simplemente porque en la hermandad encuentran un espacio para el encuentro con sus amistades?

Pero no solo la ciudadanía a nivel personal juega un papel importante en la Semana Santa, ya que para la economía granadina estos días se convierten en su particular agosto. Cientos de bares rebosantes de gente, tiendas de souvenir típicos, y puestos en las calles y plazas hacen caja gracias a la ingente cantidad de turistas que llegan a Granada atraídos por el reclamo cultural que supone este evento. Y ante las precipitaciones que estamos sufriendo, serán muchas las personas que acorten sus estancias, o que prefieran no regresar otro año.

En definitiva, que esta lluvia tan añorada ha llegado en un mal momento, porque nos impide ver hoy, Jueves Santo, las distintas hermandades que procesionan por el Albaycín, espanta a los y las turístas, y perjudica nuestra economía local. Pero esperemos que el pronóstico meteorológico se cumpla y mañana los claros en el cielo permitan volver a ver las calles rebosantes de gente disfrutando de esta expresión cultural que es la Semana Santa.

lunes, 17 de marzo de 2008

Esperado regreso

De nuevo regreso a la blogosfera con ganas de crear debate, de plasmar mis opiniones sobre lo que pasa. He echado de menos el poder sentarme un ratito diario a abordar ante el teclado vuestros comentarios y críticas, a expresar mis reflexiones. Ha sido alrededor de un mes el tiempo que he estado ausente. Como muchas personas de mi entorno saben, la campaña electoral ha sido mi única ocupación durante este tiempo. Y es que a mi, como dice el compañero Manolo, una campaña me pone. Y es cierto, quizás ha habido militantes que hayan dedicado su tiempo a hacer campaña a través de la red, o a asistir a los actos como simple público, pero yo prefiero el trato directo con las personas, los repartos en calles y plazas escuchando los problemas de la gente y recibiendo el cariño del electorado. Tampoco dejo pasar una campaña sin algunas noches de pegada de carteles, con ese sabor del pasado. O los debates televisivos entre compañeros y compañeras con la misma euforia que el final de liga de fútbol.

Pero la campaña finalizó y las elecciones sirvieron para que la ciudadanía volviera a depositar la confianza en el PSOE para dirigir la Junta de Andalucía y el Gobierno de España. Y en lugar de volver a teclear el mismo día 9, y pese a los correos y mensajes de quienes me leen habitualmente que me consta me añoraban, me resistí y decidí tomarme una semana más, un periodo de reposo, en el que esa auto-obligación que nos imponemos los bloguers no estuviera presente, porque tras una larga campaña en la que como dirigente de las Juventudes Socialistas de Granada me he implicado al máximo, necesitaba desconectar unos días.

Ahora vuelvo, con muchas reflexiones entorno a la campaña electoral y los resultados que iré desgranando poco a poco. Este es un regreso que me trae con una campaña electoral más a la espalda, y además con un año más en el haber, los 28 que cumplí el pasado 11 de marzo.

Desde Granada, con un abrazo de bienvenida a quienes os acercáis de nuevo por aquí os invito a seguir leyendo estas Notas de Javier, y como no, a seguir comentándome vuestras impresiones.