domingo, 14 de febrero de 2010

El valor de San Valentín

Si llegado el 14 de febrero, San Valentín, es cuando le damos importancia al echo de que estamos enamorados, quizás mejor olvidamos al santo y disfrutamos de nuestra pareja, de la persona a la que queremos, durante los 365 días del año. Porque me jode pensar que el mensaje dice algo así como, si no te acuerdas nunca de ella, hoy, 14 de febrero ten un detalle, cómprale un regalo, invita a cenar… Pero, ¿de que van para primero decirme que día es el que puedo celebrar mi amor, y segundo limitarme las posibilidades a las compras de objetos o servicios?

Pues algo como lo anterior es lo que cada vez pasa por la cabeza de más personas cada año, una situación de molestia ante esa intromisión y planificación en la vida privada. El caso de las parejas enamoradas es solo uno de esos, pero a todos se nos vienen a la cabeza otros días como el del padre o la madre, y siempre surge una recurrente frase que mucha gente utiliza, eso es un invento de El Corte Ingles.

Efectivamente es el resultado de una estrategia de campaña que comenzó a desarrollarse hace unas décadas pero que comienza a desgastarse –pese a los buenos resultados que aún da-. Si El Corte Ingles ha sido un referente por sus campañas de publicidad durante décadas, yo me atrevería a hablar de su necesaria revisión. Y es que con un calendario planificado en función de campañas se han garantizado unas importantes ventas y segmentado a sus clientelas durante todo el año. Veamos, comienza el año con las rebajas, febrero es el mes de los enamorados, en marzo celebramos el día del padre, en mayo llega el día de la madre, nos recordarán que ya es primavera, hasta que el comienzo del verano nos traiga unas nuevas las rebajas, la operación vuelta al cole marca el comienzo de otoño, que siempre encuentra unos días de oro, para morir con el desenfreno de las compras navideñas.

El resultado como vemos es además, una presencia permanente en los medio de comunicación a través de la cuenta económica de publicidad más importante de todas las empresas españolas, lo que además garantiza el prestigio de la marca, la cual no se ve perjudicada por ninguna noticia de unos medios de comunicación cuya dependencia económica de los anunciantes les lleva a perder la independencia periodística.

Pero volviendo al concepto de fondo, vemos como El Corte Ingles realizó una apuesta por esta publicidad hace unas décadas, un instrumento que lo llevó a consolidar su crecimiento en base a la clase media española, y que mantiene en vigor con ligeras modificaciones, lo que lleva al modelo a presentar ciertas fisuras. Se trata de una estrategia de publicidad donde se crea el momento (día del padre, madre, enamorado, navidad, rebajas, incluso los siete días de oro o la primavera) que nos incita de forma agresiva a no dejar pasar la oportunidad, y nos ofrece los productos propios de ese momento y que debemos adquirir. En definitiva se trata de una publicidad incisiva que lleva a El Corte Ingles a despertar en nosotros un mecanismo de defensa ante sus mensajes con el paso del tiempo.

Pero si algo me gustaría es contrastarlo con otro modelo de publicidad más inspirada por el marketing más actual, que no ofrece productos o una reputación, sino unos valores. Otras empresas como por ejemplo las automovilísticas lo llevan empleando desde hace años, pero en los últimos tiempos hay una empresa que lo está evidenciando en España más que ninguna, Ikea. Y es que la multinacional sueca realiza una apuesta por un modelo publicitario muy distinto, donde se invita al cliente a pasar, a sentirse cómodo con la libertad, a identificarse con una manera de entender la vida.

Si entrábamos a El Corte Ingles buscando un producto que nos repercute en un prestigio, con el que construimos una imagen social; Ikea nos ofrece un producto con el que nos sentiremos orgullosos tal cual somos, como si reforzara nuestra imagen, pero sin pretender cambiarla. El marketing pone el acento no en lo que necesita el cliente, sino en lo que desea ser, sin importar el que dirán, ofreciendo la independencia de vivir en la república independiente de tu casa. Es el modo en el que la clientela deja de serlo, ya no interesa vender el producto, sino que se sienta protagonista, por ello todo gira alrededor de los valores demandados por el cliente, y así percibes como se preocupan por solucionar tu problema, aunque por supuesto con las propuestas que ellos te realizan.

Y como final, me voy a permitir este vídeo con el que creo que Ikea se cuela en nuestro imaginario con ese valor al que hacía referencia; porque, no puedo vivir sin ti, es lo que esconde este San Valentín.





miércoles, 3 de febrero de 2010

Una estrategia sin altos vuelos

No puedo terminar esta serie de entradas que abordan el papel del consistorio granadino en Fitur sin lamentar la participación por separado de dos instituciones como son el Ayuntamiento de la ciudad y el Patronato Provincial de Turismo, dependiente de la diputación socialista. Esta continua negativa del consistorio a participar en el stand de la provincia desde la llegada del PP al gobierno municipal no es más que otra muestra de confrontación. Y es que a los populares parece no importarles los perjuicios que supone no participar con un stand conjunto, como si los réditos electorales les fueran en ello.

Y es que acudir en solitario a Fitur le ha supuesto 93.000 euros al Ayuntamiento de nuestra ciudad en un momento en el que tienen las arcas municipales en la más absoluta ruina. Pero no solo es un gasto que se habría evitado acudiendo conjuntamente con la institución provincial, sino que habría brindado la oportunidad de promocionar la ciudad de Granada junto a Sierra Nevada y la Costa Tropical, lo que le hubiera dado más valor. Nos hubiéramos mostrado en el expositor del Patronato Provincial que contaba con más de 400 metros cuadrados y en el que se mostraba una imagen global de la oferta turística de toda la provincia en cuatro áreas: Sol y Playa, Monumental, Sierra Nevada, y Rural.

Pero tan solo queda ya lamentarnos de la política llevada a cabo por nuestro Ayuntamiento que una vez más deja pasar las oportunidades que se le brindan desde la Diputación de Granada. Y al hilo de la institución supramunicipal hay otro gran tema que ocupa páginas de nuestra prensa local frecuentemente, y al que parece que no le otorgamos la suficiente consideración, se trata del Convenio por los Vuelos Baratos.

Este asunto se remonta al momento en el que el alcalde de la capital, Pepe Torres, decide abandonar este convenio en el que participan las Diputaciones Provinciales de Granada y Jaén, la Federación de Empresas de Hostelería, la Confederación Granadina de Empresarios, la Cámara de Comercio, CajaGranada, Caja Rural, y Cetursa –Sierra Nevada-. Situando así en una posición de debilidad a los representantes del convenio que tiene por objeto atraer a nuestra ciudad un cada vez mayor número de vuelos de bajo coste, haciendo del aeropuerto Federico García Lorca una puerta de entrada a Andalucía de turistas nacionales y europeos.

Pero como si de un aeropuerto ajeno a nuestra ciudad se tratara, el Ayuntamiento en manos de los populares descarta volver al convenio, pese a que la Diputación le haya tendido la mano una y otra vez. Creo que es una forma más de comprender lo que llamamos falta de visión estratégica ya que el turismo –y la llegada de turistas necesariamente- es una de las fuentes de riqueza de nuestra economía local, que se ve de este modo perjudicada.

Pero siempre nos queda la satisfacción, cuando no consuelo, de que el paso por Fitur ha sido aprovechado por la institución provincial para iniciar conversaciones con siete compañías aéreas, entre las que se encuentran Air Berlin, Vueling, Al-Andalus Travel o Air Europa. Una forma de aumentar la oferta de vuelos desde el aeropuerto Federico García Lorca que seguro ayudará a situar Granada como un destino turístico cada vez más atractivo, a la vez que nos abrirá puentes a los granadinos y granadinas para tener más cerca y a menor precio multitud de destinos en España y toda Europa.

domingo, 31 de enero de 2010

Las tapas de unos y el salero de otros

Si la política cultural granadina fue un motivo para viajar hasta Fitur en mi anterior entrada a este blog, no me gustaría que ese repaso al papel desarrollado por nuestra ciudad en esta convención internacional del turismo terminara ahí. Otros dos productos fueron los que se ofrecieron, la Semana Santa que el pasado año fue reconocida como de interés turístico internacional, y una curiosa iniciativa, las tapas.

Y es que para nuestro Alcalde y su equipo, acostumbrados a comer en restaurante de cinco tenedores y con cargo al presupuesto público, eso de ir de tapas será una novedad. Y ahora que lo han descubierto esperan convertirlo en un reclamo turístico, como si la fama de ciudad de tapas no nos precediera hasta ahora. Son las ocurrencias ante la falta de un proyecto de ciudad al que he hecho referencia en otras ocasiones.

En contraposición me quedo con otra nota culinaria, la que se ha puesto en Fitur al promocionar una nueva marca turística, Gijón, Asturias con sal. Un paso más en la estrategia de sus responsables municipales para consolidar el turismo como uno de los motores económicos de la ciudad. Un proceso que surgió ante la difícil situación que llegaba a suponer el ahogo de la economía local por la crisis de la siderurgia, y que en el caso de la ciudad asturiana se afrontó con optimismo, ideas frescas, transformando su economía…

El resultado fue un giro que ha llevado a Gijón de ser una ciudad industrial a convertirse en uno de los más llamativos destinos turísticos del norte de la península, situando al sector servicios como el principal motor de su economía, sustentado por el turismo, la hostelería y el comercio. Un proceso llevado a cabo por distintos gobiernos municipales socialistas que han tenido una hoja de ruta común, la del progreso local. Pero también ha logrado que la ciudadanía se identificara y se sintiera participe, que sea consciente de que las mejoras no vienen solas, sino que precisan del granito de arena que debe poner cada ciudadano para provocar el cambio en su ciudad.

Y es que Gijón, Asturias con sal, no es solo una imagen o una frase, sino un eslabón de esa estrategia con la que se acuña una marca de ciudad. Un paso más en el desarrollo de los Planes Estratégicos de Ciudad que conforman Gijón desde hace casi veinte años. Una iniciativa de comunicación inspirada en valores, un concepto del que la gente se siente que forma parte, que crea conciencia ciudadana, y que nos abre el camino para compartir una forma de entender la ciudad, de mostrar sueños y realidades.

Mientras Gijón ha sacado el salero, para mostrar lo que es hacer ciudad, el Ayuntamiento de Granada pone el acento gastronómico en las tapas, dejando pasar el tiempo y las oportunidades. Como si nuestro Alcalde no se diera cuenta que dejar los problemas sin resolver, o lamentar los fracasos provocados por uno mismo, no nos llevan a hacer de Granada la ciudad que aspira a ser.

viernes, 29 de enero de 2010

Yo quiero un alcalde como éste

Cuando hace unas semanas abrí el correo electrónico encontré el mensaje de una amiga con un llamativo asunto: Yo quiero un alcalde como éste. Al abrirlo encontré tan solo una fotografía a la que le sobraban los comentarios, porque ella sola te transmitía el mensaje. La instantánea de Odón Elorza, Alcalde de San Sebastián, no solo mostraba el carácter natural de esta persona, sino una forma de entender la Cultura. Cualquiera que vea la foto distingue la frescura, ese halo cosmopolita que entraña, la viveza que transmite y casi nos hace escuchar en nuestras cabezas algunas notas de ese saxofón.

Pero el asunto de ese mensaje te hace volver a pisar la tierra, te saca de esa abstracción de la que disfrutaríamos soñando con asistir a ese momento mágico en la escalera y te martillea en la cabeza. Yo quiero un alcalde como éste, yo quiero un alcalde como éste, yo quiero un alcalde como éste...

Y cuando volvemos a la cotidianidad granadina comprobamos como esa oferta cultural que percibíamos en la fotografía no existe aquí. Aquello que desde nuestro gobierno local perciben como cultura no se asemeja en nada a la Cultura -con mayúscula- que necesita una ciudad como Granada. Los dirigentes locales carecen de visión estratégica, no solo en cultura, sino en el modelo de ciudad, o dicho de otro modo en lo que podría repercutir el turismo cultural en la economía local, por poner un ejemplo.

Habiendo tenido la oportunidad de proyectar en Fitur –el mayor escaparate turístico en el que participamos- una imagen de ciudad de la cultura, inundada de festivales, de un riquísimo patrimonio, o de referentes museísticos, se han limitado a publicitar el único festival que han puesto en marcha bajo el gobierno popular, Retroback –Festival de Cine Clásico-. No debe sorprender este comportamiento, puesto que es coherente con la labor que desarrollan en su día a día. Recortes en los presupuestos de la mayoría de festivales, negativas a subvencionar gran número de iniciativas culturales, asfixia fiscal a edificios como el Parque de las Ciencias, el Palacio de Exposiciones y Congresos, o el Museo de la Historia de Andalucía… Y desgraciadamente, un continuo abandono de nuestros barrios más históricos, Albaycín y Sacromonte, que ven como desde el consistorio municipal no se apuesta por la necesaria rehabilitación.

Son, de algún modo, los contrastes que encontramos en la gestión municipal de unos populares que progresivamente deterioran la imagen de nuestra ciudad, y lo que es peor, el bienestar de los vecinos y vecinas de Granada. Se trata de una cortedad de miras, o tal vez sea el recelo a poner en valor los logros alcanzados anteriormente por socialistas con multitud de actividades que han situado a Granada en el escenario nacional e internacional de distintas artes y estilos, y que ahora vemos como se cubren con un tupido velo, como quien espera que las flores se marchiten sin hacer nada por su cuidado.

Que mejor que dirigir los focos sobre “su” festival, diseñando un stand con esa única temática –pese a haber invertido más de 65.000 euros en el mismo-, y mirar para otro lado mientras otros festivales con mayor asistencia y aprobación por parte del público no se encuentran entre los predilectos de nuestros actuales dirigentes locales. Hablamos de Festivales Internacionales de Jazz, Jóvenes Realizadores, Magia, Música y Danza, Cines del Sur, Tango, Cómic… O de cómo no hay respuesta municipal a demandas como son los locales de ensayo para los grupos y bandas de jóvenes, hablamos de la falta de una programación estable en los teatros municipales, de la lucha contra el Rock del Zaidín –uno de los festivales gratuitos más antiguos de Europa y que reúne a miles de espectadores-.


Fitur ha servido para mostrarnos y para mostrar al mundo lo que el PP concibe como cultura en la ciudad de Granada, pero son miles de granadinos y granadinas las que en su actividad diaria perciben en lo que está convirtiendo el gobierno local nuestra ciudad, pasamos de tener una Cultura con mayúscula, pues eso, a cultura.