domingo, 31 de agosto de 2008

El poder de las estrellas

En este último día de agosto no quería permitirme haceros leer, pero si comenzar a entrar en temas más profundos, de esos que empiezan a dar que pensar en este inicio del nuevo curso. Para ello os muestro una serie de imágenes que presentó el diplomático noruego Charung Gollar, como respuesta al encargo que se le realizó desde la ONU para mostrar los principales problemas del mundo allá en 2004, y que desgraciadamente perduran.

La serie de 8 gráficos se titula El poder de las estrellas y fue aplaudido por la simplicidad de la idea. Su trabajo, a pesar de no tener ninguna pretensión recibió grandes elogios y creo que hoy es un buen momento para rescatarlo.
Angola

Brasil



Burkina Faso




Colombia






China






Somalia








Unión Europea








USA

viernes, 29 de agosto de 2008

Agosto: ilusiones y esperanzas

Se acerca el fatídico 31 de agosto, y pese a que venga a nuestras cabezas la imagen de aquel maravilloso grupo de niños y niñas que junto a Chanquete cantaban aquello de no nos moverán, en nuestro caso no creo que vaya a ser así. Llegó el final del verano, y con él, el regreso a la ciudad, los exámenes, el madrugar, los atascos, las reuniones, las prisas… Se va un mes de agosto que me ha permitido, al igual que a millones de españoles, poder disfrutar de la ausencia de horarios y del descanso ante las obligaciones. Un mes que comenzó con ilusión y termina con esperanza.

La ilusión venía de la mano de los 29º Juegos Olímpicos en Pekín. Esta cita, que hemos visto clausurada hace unos días, ha sido alagada por parte de deportistas, medios de comunicación y autoridades por la espectacular puesta en escena llevada a cabo por el gigante asiático. Como reza su lema, citius, altius, fortius, los y las deportistas han batido record, han logrado medallas, y han protagonizado multitud de anécdotas. Esto ha sido lo que ha ocupado las más de cinco mil horas de emisión televisiva, pasando página a las que fueran noticia en los meses previos a la celebración –conflictos independentistas en regiones del oeste de China, protestas pro-tibetanas, censura y represión en el interior del país, etc.-.

De este modo el Gobierno chino no solo ha corrido un velo sino que ha levantado un muro que ocultara las vergüenzas, si algunos Estados u organismos internacionales confiaban en el espíritu olímpico para asentar los Derechos Humanos han visto sus expectativas frustradas. Incluso para el Partido Comunista Chino esta ha sido la oportunidad para demostrar a su ciudadanía que el funcionamiento actual del régimen es el mejor, como demuestran los resultados obtenidos.

A nivel internacional no solo el país asiático ha desviado la atención sobre sus continuas violaciones de los derechos civiles, sino que ha logrado que los miles de medios de comunicación destacados allí trasladen la imagen que desde el Gobierno se desea proyectar. En un mundo globalizado China ha sabido sacar partido a un evento como este para exponer su poderío. Ha demostrado la capacidad humana y el desarrollo organizativo que es capaz de desplegar.

Ha tenido cientos de horas de televisión y miles de fotografías para exponer al mundo entero que el gigante asiático no solo es el hogar de uno de cada cinco habitantes del planeta, sino que además se trata de un país que está preparado para afrontar el siglo XXI. China ha exportado una imagen de modernidad plasmada en la cobertura tecnológica, en una arquitectura soberbia, con unas celebraciones inolvidables, luchando contra la contaminación…

Creo que debemos felicitar a nuestros deportistas, a quienes consiguieron medallas y a quienes participaron representando a España con menos suerte, pero no creo que debamos olvidar nunca que detrás de todos estos fastos se esconden las vergüenzas de una de las mayores potencias mundiales. Confío en el espíritu del olimpismo pero creo que es ese mismo el que nos debería llevar a reflexionar sobre ello y hacer del deporte un arma que luchara por la libertad y la igualdad.

Como decía Jack Roggers, Presidente del Comité Olímpico Internacional durante el discurso de clausura, en clara referencia a georgianos y rusos, que al finalizar estos Juegos Olímpicos convivamos como lo hemos hecho durante estos días. Y ¿por qué no pedir que ese espíritu inunde también China durante los próximos años? Tal vez estos Juegos que pretendían servir de horizonte para la modernización política del gigante asiático, se hayan visto frustrados si se han convertido en los pilares sobre los que asentar la continuidad de un régimen comunista que no debemos permitir en el futuro.

Pero tras la desilusión que me provoca la continuidad del sistema político chino, me surge una esperanza, la que se sembró hace meses y estos días ha florecido. Barack Obama ha surgido esta semana en la Convención del Partido Demócrata como la esperanza del pueblo americano y de una mayoría mundial. Si despertaba simpatías por un discurso en el que la palabra cambio cobra un especial protagonismo, esta Convención le ha servido para levantar pasiones.

Obama es el depositario la confianza de una gran masa de población de raza negra que espera ver como se marca un hito con la elección del primer Presidente negro de los EEUU. También es el candidato en el que se vuelcan quienes hasta hace poco apoyaban a Hilary Clinton, porque ella se lo ha pedido. Pero la puesta en escena llevada a cabo durante estos días en la Convención ha significado además, el reflejo del sueño americano en Obama. La televisión se ha encargado de repetirlo, y es cierto, Obama se convierte cada día que pasa en el resurgir de dos espíritus, los de Luther King y John F. Kennedy. Porque el mensaje que traslada no es el del imperialismo ni el de la confrontación, sino el de un protagonismo internacional basado en el consenso. Esto es algo que le ha permitido ganarse simpatías a nivel internacional, especialmente en Europa, otro gigante que no deja de prestar atención a los movimientos del imperio norteamericano. Pero también gana apoyos a nivel interno con una mirada a las clases medias, o con un discurso en el que no se olvida de quienes confían en él para mejorar su situación. Como señalaba el propio Obama, es difícil para la gente comprender como el que llamamos el mejor país del mundo es a la vez uno de los que más recelos despierta en la población del planeta.

Obama ha destellado estos días como la esperanza de significar un giro en la política estadounidense, y lo ha escenificado de manera impresionante. Con hitos del pasado, como el acto final ante más de 80.000 personas, emulando a Kennedy; con la presencia de pesos pesados del Partido Demócrata como el ex-Presidente Clinton, el del senador Edward Ted
Kennedy; o el de Hillary Clinton, su rival replegada ante él. Con momentos emotivos y calculados como las intervenciones de su esposa y de su madre, o la continua presencia de sus hijas. En definitiva en una cita perfectamente diseñada para mostrar al mundo al que puede ser el próximo Presidente de los EEUU.

lunes, 25 de agosto de 2008

Burbujas de oxígeno

Hace más de un siglo, la burguesía empresarial buscaba la forma de hacer frente a una situación económica no tan buena como quisieran para sus intereses. Corría el año 1887 cuando las fortunas de muchas familias malagueñas se pusieron al servicio de la puesta en marcha de una feria que atrajera visitantes a la ciudad durante el verano. Con este evento se buscaba situar a Málaga como referente estival de la incipiente economía del turismo. Eran otros tiempos y desde entonces mucho ha evolucionado la Feria de Málaga, ha recorrido multitud de emplazamientos, ha tenido duraciones que han ido desde la semana hasta el mes, pero lo que no se podrían imaginar aquellas familias de la aristocracia y alta burguesía malagueña cuando comenzaron esta aventura era la proyección que alcanzaría este evento.

En la actualidad la Feria de Málaga es una de las citas veraniegas que más interés despierta entre el turismo extranjero que nos visita, pero también se ha hecho su hueco en el panorama nacional atrayendo personas desde cada rincón de España. Todo ello comprensible solo si tenemos en cuenta el esfuerzo que realizan instituciones, empresas, colectivos y la ciudadanía en general para hacer crecer esta fiesta año tras año. Con el mismo objetivo que naciera hace ya más de 120 años, la cita supone para la economía local un fuerte revulsivo que se traduce en alojamientos, restauración, bares de copas, tiendas de recuerdos, etc. pero también toda esta actividad deja miles de euros en las cajas de las casetas de peñas, hermandades, o asociaciones, durante los diez días de feria, lo que les permite en muchos casos afrontar la actividad del resto del año.

En este impulso tiene, y mucho que ver, el consistorio local que recibe el encargo ciudadano de impulsar un evento como este con lo que ello supone de esfuerzo económico para las arcas municipales, pero también con lo que repercute en la economía local. De este modo es posible que en Málaga disfrutemos de una feria que comenzó el pasado viernes 15 con el pregón, los fuegos artificiales y el alumbrado del recinto ferial, junto al ya tradicional festival Summer MTV que reunió en la playa de la Malagueta a miles de jóvenes para disfrutar de forma gratuita de distintas actuaciones. Y hasta ayer trascurrieron las distintas celebraciones, para llegar a ese cierre en el que un castillo de fuegos artificiales que nos ocupó por más de veinte minutos puso la guinda a una velada en la que incluso tuvimos la oportunidad de conocer personalmente a Georgie Dann tras su actuación.

Y es que durante estos días ha habido actividades para todos los gustos, desde la tradicional Feria de Día que invade todas las calles y plazas del centro histórico de la ciudad con casetas y barras, los conciertos que de forma gratuita se ofrecen en sendos escenarios ubicados en el Cortijo de Torres, la constante actividad que encontramos en el recinto ferial durante el día y la noche en sus más de trescientas casetas, e incluso el simple ir y venir de turistas y oriundos que conlleva algarabía a cualquier hora y hasta en el último rincón de la ciudad.

Pero en estos días finales de la Feria de Málaga, mis anfitriones, Carlos y Cristina –curiosamente, un granadino y una lojeña residentes allí- no solo me iban a entretener con todo aquello que conllevaba la fiesta tradicional, sino que alguna sorpresa me tenían preparada como siempre que nos reunimos. En esta ocasión, se trata de una actividad con la que disfrutamos gratamente y que espero volvamos a repetir. Toda una tarde en barco, navegando en alta mar y disfrutando de la fiesta y la música con un montón de gente joven de todas las nacionalidades. En experiencia muy grata que nos brindó la oportunidad de disfrutar del baño en aguas profundas, o de grabar en nuestras retinas una nueva perspectiva de la Costa del Sol distanciándonos de sus orillas. Días que se convierten en burbujas de oxígeno con las que afrontar los últimos días del verano en los que se dan la mano la playa y el estudio para enfrentarnos a los exámenes de septiembre y a la vuelta al trabajo.

sábado, 23 de agosto de 2008

Un destino de verano

Rusia sigue ocupando el territorio de Georgia en clara violación de los principios del Derecho Internacional y sin un acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU debido al poder de veto del que disponen tanto Estados Unidos como Rusia. La operación bélica fue bien calculada porque se desarrolla en un momento en el que todas las miradas están puestas en Pekín. Los Juegos Olímpicos son además una cita cuyos principios impiden su implicación más allá del deporte, por ello el olimpismo no solo no ha escuchado las peticiones de Georgia, sino que tampoco las que le llegaban desde España. Porque más allá de posiciones políticas, la petición realizada por el Comité olímpico español era de pura sensibilidad, la muestra de pesar en la villa olímpica con crespones negros entre nuestros deportistas y el izado a media asta de nuestra bandera. Pero aunque el luto no haya sido público en Pekín, si que se ha hecho patente en nuestro país, donde cada cual ha sentido este lamentable accidente como algo muchos más cercano de lo que parece. La conmoción ha sido aquello que definirá este verano en las páginas de historia.

Pero más allá de los grandes titulares periodísticos las personas continuamos con nuestro día a día. Y en este periplo estival he regresado unos días a Granada a volver a encontrarme con el calor que en agosto invade nuestra ciudad. La cita no era obligada, pero si que se ha convertido en todo un placer, porque personalmente lo es para mi ejercer de anfitrión cuando la gente quiere visitar Granada. Cristina y Paco, unos amigos han sido quienes han querido hacer un alto en su camino hacia las Alpujarras para conocer un poco más la ciudad de la Alhambra y para mi mostrarles los rincones que no aparecen en las guías de turismo es un orgullo. Entre los aspectos que me tocará afrontar tras esta visita, el obligado viaje a tierras murcianas, que desde hace tiempo deseo hacer pero que no termina de encontrar su hueco en la agenda por mucho que la gente que conozco en Murcia me insistan. Y en esa visita paradas precisas las que espero hacer en Cieza para compartir unos días con esta pareja, y en Archena donde la invitación empieza a creer Jessi que se me olvido.

Los ratos de paseo con Cristina y Paco no solo han servido para traer a la memoria viejos momentos, para recordar a quienes están muy lejos –como a Cesar, al que esperamos ver pronto-, y para reírnos o sorprendernos con los secretos de Granada. Han sido la oportunidad de conocer Granada en agosto como si fuera un turista, y de descubrir la tranquilidad que se respira pese a las elevadas temperaturas. He visto la ciudad con turistas principalmente, aunque no tantos como en otras épocas del año. La ocasión de visitar lugares que en otros momentos están abarrotados de gente, y que nos han abierto sus puertas para disfrutar tranquilamente.

Espero que la monumentalidad de la arquitectura religiosa plasmada en nuestra Catedral y Capilla Real se haya grabado en sus retinas, o el sentimiento profundo que se respira al recorrer las calles del Albaycín. Que hayan disfrutado con las tapas y las terrazas en las que tomar algo aprovechando los momentos más frescos del día. O que les hayan gustado los locales en los que terminar la noche escuchando buena música. De todas formas estoy seguro que la visita dará pie a su regreso a nuestra ciudad, a la que como siempre invito a las personas que conozco, y por que no, también a quien lea este blog, porque descubrirá Granada.

jueves, 21 de agosto de 2008

De luto


A las familias, a las personas heridas, y a las que han fallecido mientras regresaban al hogar o esperaban pasar unos días de descanso y han encontrado la muerte en el aeropuerto de Barajas, a bordo de ese vuelo que ha vestido de luto a toda España. Sirvan estas líneas para expresar el pesar que sufrimos todos y todas ante un suceso como este.

martes, 19 de agosto de 2008

Crisis está de vacaciones

Durante los últimos días hemos vivido una explosión viajera entre nuestra población. Con motivo del puente de agosto, del final de una quincena y el inicio de otra, o porque llegaba un fin de semana más, millones de personas han desbordado nuestras carreteras, las estaciones de autobuses y trenes se han inundado de viajeros, nuestros aeropuertos se han enfrentado a los días de mayor tráfico… Pero esto es solo un elemento más de los periodos estivales, que nos lleva a una rápida conclusión, España está de vacaciones.

Esta es la conclusión a la que hemos llegado en los últimos días amigos y amigas que han hecho un alto en el camino para compartir conmigo la Feria de El Morche. Esta ha sido la oportunidad para dialogar sobre aquello que nos ha dejado impresionados, mientras los medios de comunicación y la clase política hablan de la grave crisis económica a la que se enfrentan la economías familiares, hemos comprobado como el turismo español no parece sufrir ninguna consecuencia. Chiringuitos que no dejan de poner cervecitas a la hora de la tapa, playas repletas de sombrillas y toallas, restaurantes donde es difícil encontrar mesa, o edificios enteros de apartamentos alquilados, son algunas pinceladas que nos hacen desconfiar de los tremendistas titulares periodísticos.

Y es que ha sido un grupo de amigos de Granada quienes también han querido aprovechar este puente de agosto para hacer una escapada a la costa. El destino ha sido El Morche, una pequeña pedanía costera que en la última década ha visto como el crecimiento urbanístico de la Costa del Sol no le era ajeno. Pero aún así este enclave en la Anarquía malagueña mantiene su sabor tradicional y los días de feria son un buen ejemplo al volcarse toda la gente en el trabajo que supone sacar adelante las fiestas.

Desde las paellas y sardinadas que hacen de la feria de día todo un punto de encuentro de jóvenes y mayores, hasta las actividades lúdicas como la fiesta de la espuma o el pasacalles que hacen las delicias de los más pequeños, pasando por el espectáculo que supone el traslado de la Virgen del Carmen por el mar acompañada de fuegos artificiales. A ese esfuerzo colectivo me quiero referir, al trabajo conjunto de las instituciones municipales, de las asociaciones ciudadanas, y a la buena actitud de quienes participan de estas fiestas, algo que quizás lleguemos a echar en falta cuando nos trasladamos a las grandes ciudades en las que en muchas ocasiones la ciudadanía espera ser un mero consumidor de aquello que se le ofrezca.

Y como decíamos, si las tascas se encuentran repletas de gente hasta el amanecer, si los más pequeños hacen lo propio en las atracciones infantiles, y las personas que han visitado este enclave se cuentan por miles, ¿a qué afecta la grave crisis económica? Porque los indicadores económicos son claros al marcar un repunte del desempleo, un aumento de los precios, o un descenso de la productividad, pero eso parece no trasladarse a los bolsillos.

Personalmente creo que todos estos factores nos permiten dilucidar el escenario en el que se está desarrollando la mal llamada crisis. En primer lugar tenemos claro que existe una recesión de la economía, no solo española, sino a nivel internacional, lo cual es algo que nadie puede negar, ni tampoco puede controlar ningún Estado de forma individual. Estas son las consecuencias de un sistema económico internacional inspirado en el laissez faire del liberalismo desacerbado.

Pero este escenario que de forma tan tremendista nos dibujan los medios de comunicación se enfrenta a una realidad bien distinta como consecuencia de dos elementos: en primer lugar el desarrollo que el Estado del Bienestar ha alcanzado en España, y en segundo lugar, la fortaleza de la que puede presumir la economía nacional para hacer frente a situaciones como esta. En cuanto a lo primero, queda patente en la extensa lista de prestaciones sociales con las que cualquier persona ve garantizado un mínimo de calidad de vida con la que encontrarse en momentos económicamente no tan buenos. Así tenemos una garantía de aumento de las pensiones, un fondo con el que hacer frente al pago del desempleo, una política de becas que nos permite garantizar el aumento en los distintos niveles, etc. Y todas estas prestaciones sociales no son solo una construcción realizada por la buena marcha económica del pasado, sino también por la postura de distintos gobiernos que han querido apostar por ello.

Y como decimos, con todo ello la población española podrá hacer frente de un modo más ágil a esta crisis que los datos nos señalan como patente, aunque quizás no lo sea aún para las economías familiares que están disfrutando de un verano como cualquier otro. Tal vez debiéramos comenzar a pensar en como afrontar unas vacaciones de verano reduciendo los gastos, por aquello de que hay crisis, aunque en nuestras costas no se note.

martes, 12 de agosto de 2008

La hospitalidad del levante

Hago un alto en el camino para sentarme ante el ordenador con la intención de escribiros algunas notas sobre los sitios que visito y de trasladaros las instantáneas que se han grabado en mi retina. Porque los últimos días han sido momento para compartir charla, bailes y mucho cachondeo. Tuve, gracias a la invitación de Miguel Rivas, la oportunidad de pasar el fin de semana en Carchuna y Calahonda. Este es un enclave cuya visita estival se ha convertido en tradición para el viejo grupo de amigos de La Chana. Desde aquellas primeras acampadas-moragas que celebrábamos a mediados de los ´90 y que duraban todo un fin de semana, hasta las estancias mucho más cómodas que tenemos ahora al dormir en el apartamento, siempre ha permanecido algo, la amistad, de quienes nos han ido conociendo durante todos estos años y que nuevamente al llegar nos reciben como si fuéramos uno más de quienes permanecen allí todo el verano. Se me escapa una sonrisa al pensar en aquellos quinceañeros que bajábamos en autobús y dormíamos en la playa. Sonrío al compararlos con la gente que este fin de semana nos hemos vuelto a ver, algunas de esas personas ahora veranean con sus parejas, e incluso con su prole, los temas de conversación giran en torno a la situación económica o política, pero hay algo que no cambia y son los buenos momentos de los que disfrutamos. La alegría que se siente al volver a ver a quienes tanto tiempo hacía que no encontraba, Marta, Fran, Vanesa, María…

Y tras unos días continué con mi personal periplo. La tarde del domingo ponía dirección hacia el levante almeriense junto a mí siempre amigo Matías. El viaje lo hicimos tranquilos, mientras el conducía, yo seleccionaba el flamenco que escuchábamos, y la charla nos acompañaba de manera amena. El avance en la construcción de la autovía de la costa, y su dificultad traducida en un alto coste y retrasos difíciles de comprender; la impresión que causa atravesar el Campo de Dalías, como quien navega en un mar de plásticos e invernaderos, y las dudas sobre su sostenibilidad; o la aridez del interior de la provincia almeriense y las dificultades económicas a las que se enfrenta por esa falta de recursos, fueron algunos de los temas que nos acompañaron hasta llegar al levante almeriense.

La primera cita la teníamos esa misma noche, en el acto de presentación de la agrupación de Juventudes Socialistas. Para mi siempre es una satisfacción ver como crece nuestra organización, pero lo es aún más comprobar la ilusión de jóvenes que comienzan a dar sus primeros pasos, de quienes ven como a través de la política pueden cambiar las cosas y mejorar sus municipios. Este es el caso de las Juventudes Socialistas de Garrucha, que encabezadas por Juan y Maria, tienen el punto de mira puesto en recuperar la alcaldía en las próximas elecciones municipales. Desde los quince hasta los veintitantos años, jóvenes que trabajan de la mano del PSOE, pero que a la vez ponen en marcha iniciativas que tienen luz propia, como esta presentación en la que reunieron un público formado por más de 200 personas, o la revista que en tono humorístico editan, El Burladero Garruchero.

Pero esta visita al levante almeriense ha sido también la oportunidad para conocer una zona que personalmente me ha impresionado. Como tuve la ocasión de comentarle a Juan Andrés, compañero y anfitrión nuestro, se han dado todas las circunstancias para que tanto Matías como yo aseguremos que regresaremos. Porque nos ha encantado el ambiente que se respira al pasear junto a sus gentes, las magníficas playas de las que disfrutar, y porque es de agradecer la hospitalidad con la que nos han tratado Andrés y Mari. Y es que si en algún momento habíamos pensado en largos días de playa, estos se disuadieron dejando lugar a paseos por el pueblo, visitas al puerto y a la lonja, o a reuniones alrededor de una buena mesa. Y las referencias gastronómicas me obligan a trasladaros una recomendación, la que me hicieron llegar unos días antes, aprovechad para comer pescado porque allí va del mar a la mesa, y en particular, me permito recomendar las gambas de Garrucha, un manjar que no está al alcance de cualquier bolsillo, pero que se puede convertir en el mejor recuerdo de nuestra visita a Garrucha.

Y continuando con la narración de estos días como no vamos a hacer referencia a los momentos más festivos, los que nos llevaron a visitar los chiringuitos que se alinean en la playa de Mojacar y en los que encontramos ese ambiente del buen rollito, música pop y house con la que vibrar, y cócteles a pie de playa desde el mediodía hasta la noche. Y este contraste me llevó a tomar conciencia de las diferencias que se habían establecido entre estos dos municipios durante los últimos años. Mientras la Garrucha gobernada hasta hace un año por socialistas mantenía su espíritu de comunidad, apostando por el comercio tradicional y los equipamientos colectivos, en Mojacar, con otros partidos en el gobierno, se percibía el individualismo de las extensas urbanizaciones y grandes hoteles, el anonimato de quien participa en un sistema de consumo turístico protagonizado por multitud de locales de ocio. Es como si nos adentráramos en la zona de movida de alguna de las grandes ciudades, llegando a encontrar a pie de playa hasta discotecas en las que miles de jóvenes se den cita, aunque en nuestro caso, no sin antes haber disfrutado de una buena barbacoa con la que hacer frente a la noche de fiesta.

viernes, 8 de agosto de 2008

Nos vamos de vacaciones

Han sido varias las personas que durante los últimos días me han dado un toque de atención porque llevaba tiempo sin escribir estas notas. Y son esos comentarios los que me hacen removerme en la silla y ponerme a teclear frente al ordenador. A lo largo del año son muchos los temas sobre los que plasmo mi opinión o mis dudas, desde la situación política nacional a los debates que surgen en algunos rincones de mi ciudad, del impulso a una ciudadanía participativa a los problemas de la juventud, del necesario desarrollo sostenible o de la era digital... Multitud de artículos sobre temas que interesan a la gente en mayor o menor medida, pero cuando llega el verano la línea editorial cambia.

En los próximos días me voy de vacaciones. Hay bloggers que cuando llegan estás fechas cuelgan el cartel de cerrado por unos días, pero no será este mi caso. Sube la temperatura, entran ganas de irte a la playa, o de descansar de tanto ordenador, y en mi caso siento la necesidad de seguir escribiendo. Son en estos días en los que tengo la oportunidad no solo de contar experiencias, sino de trasladaros mis impresiones sobre los momentos que vivo más relajadamente. No asistiré a congresos, pero si me sentaré en la playa a ver la gente pasear por la orilla, y cambiaré las reuniones y actividades por los baños y el ratito en el chiringuito.

Por ello quería agradecer estás líneas a quienes de modo incondicional leen estas Notas de Javier, sin importar la época del año, animándome a continuar con su escritura incluso en verano. Esas personas que me conocen más allá de la red y con las que comparto los buenos momentos, que conocen mi día a día, y que por ello sabrán interpretar como nadie lo que narre en las siguientes entradas.


Nisu que me incentiva a ir mejorando en el diseño, Francis que me ayuda siempre q recurro a consejo, Dani a veces más atento a este blog que al suyo, Zuzana que siempre me lee aunque sea en la distancia, Alfa79 con su mirada a la izquierda, o Jesús al que envidio por su omnipresencia en la red. Estos son solo algunos nombres –sabiendo de mi seguro descuido, pido disculpas a quienes no haya nombrado- de aquellas personas a las que en estas líneas quiero agradecer sus comentarios, su dedicación, y su ánimo.


Y este periplo ha comenzado en Salobreña, desde donde hoy pongo rumbo a Carchuna, donde pasaremos el fin de semana, aprovechando para compartir unos días junto a gente a la que tanto quiero.

lunes, 4 de agosto de 2008

Con tareas pendientes

En pleno verano sientes como estás desubicado en tu propia ciudad. Cuando paseo por las calles no encuentro a las personas que las inundan cualquier día del año, los y las estudiantes han desaparecido, y lo único que pervive son un gran número de turistas que día a día se van dando el relevo. Pero esta sensación de extrañeza desaparece en el momento en el que soy yo quien se traslada. Cuando visito otra ciudad o voy a la costa en verano siento como soy parte de ese paisaje, es un enclave turista, y yo no dejo de ser un visitante, un pasajero que graba la instantánea en su retina antes de proseguir su camino.

Todas estas reflexiones me vienen a la cabeza en el momento en el que pienso en que solo me faltan un par de días para dejar mi ciudad. Son distintos asuntos los que me han retenido aquí, desde los distintos congresos del PSOE hasta la planificación de las actividades de Foro Joven para otoño. He llegado al comienzo del mes de agosto acabando distintas tareas, pero me voy con la tranquilidad de que todos esos asuntos se quedan cerrados. Esto no significa que pueda presumir de unas vacaciones en las que me dedique a cultivar la pereza, porque son otros tantos temas los que pretendo abordar en las próximas semanas.

La cercanía de los temidos exámenes de septiembre, que me obligará a dedicar bastantes ratos al estudio; o la respuesta a las distintas invitaciones que me llevarán a hablar de política por distintos enclaves de nuestras costas; y la lectura y redacción de textos con los que hacer frente a los retos que nos planteará el nuevo curso, son algunas de las obligaciones que me ocuparán durante el resto del mes de agosto.

Pero no todo serán obligaciones –no por ello menos gratas, pero obligadas-. También tendré oportunidad de disfrutar del baño y los atardeceres en la playa, de la compañía de quienes hace tiempo que no puedo abrazar, de conocer nuevos lugares… En este sentido tuve la ocasión hace unos días de realizar unas escapadas –que no cuento como vacaciones porque me regresan de nuevo a Granada sin ofrecerme la oportunidad de alejarme de la cotidiano- de visitar dos puntos muy distintos de nuestra geografía.

El primero fue la playa de Los Muertos, en pleno Parque Natural de Cabo de Gata. Este espacio natural me llevo a una reflexión sobre las barbaridades que es capaz de cometer el hombre. Situada en el término municipal de Carboneras, conocido entre otras cosas por el caso del Hotel Algarrobico, se encuentran una central térmica, una cementera y una de las mayores desaladoras de Europa. Y fue en el momento en el que pisé aquella playa virgen, cuando me sorprendió la visión que en la fotografía superior os presento. A nadie más le llamó la atención, pero personalmente me hizo preguntarme durante todo el día como las personas pueden disfrutar de una paraje natural cuando ante sus ojos se levanta toda una instalación energético-portuaria como la que se atisba al fondo de la playa y a escasos miles de metros.

Otra sensación muy distinta fue la que me invadió durante el final de esta semana. Junto con María José y sus hermanas he disfrutado de un par de días en Puerto Serrano, un pueblo enclavado en la Sierra de Cádiz. Me resultó sorprendente como a tan solo una hora del ajetreo de Sevilla encontramos un lugar donde la charla sosegada en la entrada de las casas le hacía sombra a las televisiones en prime time. Un rincón donde pese a sorprenderme por la gran cantidad de bares en los que disfrutar de una refrescante cerveza, aún no han llegado las grandes multinacionales de la hamburguesa o la pizza. Toda una ladera en la que ninguna construcción contrasta con las dos plantas que tienen todas las viviendas.

En definitiva un pueblo de los de toda la vida, de los que aún quedan por nuestra geografía, y que se han visto salvados de la modernidad por su lejanía de las grandes ciudades y de las zonas costeras. Fue esto lo que me hizo reflexionar en torno a la sociedad de nuestras urbes, donde no solo hemos apostado por cuestiones urbanísticas, sino también por la sustitución de las relaciones personales por un nuevo modelo de relaciones en las que nuestro interlocutor es la televisión, el escaparate, el coche… es decir, el objeto que represente la modernidad, sin entrar en valoraciones sobre la idoneidad en muchos casos de ese modelo cultural. Quizás esa reflexión sobre lo que debemos de mantener y lo que debemos de cambiar en nuestras costumbres, en nuestros paisajes, o en nuestras relaciones, sea una tarea pendiente de nuestra sociedad.