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martes, 17 de marzo de 2009

Poco afortunada

Creo que el título de esta entrada define claramente como concibo la nueva campaña que ha presentado la Conferencia Episcopal. Si hace un par de post y demasiados meses fue Un enfado por la Igualdad el que me llevo a escribir aquellas líneas en las que mostraba como no concebía el pensamiento retrogrado en los albores del siglo XXI, hoy son también actitudes como la mostrada por la Iglesia las que me llevan a expresar mi rechazo.

Son distintas las formas por las que se puede expresar una idea, distintas las técnicas publicitarias, y aún más amplia la imaginación de cualquier agencia para trasladar a la ciudadanía una campaña que muestre el rechazo al aborto. Pero creo que en esta ocasión no ha sido muy acertada la comparación: niños con animales.

La campaña que se encuadra en la celebración de la Jornada por la Vida que tendrá lugar el próximo 25 de marzo no escatima en medios. En tiempos en los que para la mayoría de la población hacer frente a la crisis económica se convierte en una prioridad, la Conferencia Episcopal ha anunciado la contratación de 1.300 vallas publicitarias en 37 ciudades, y la edición de 30.000 carteles y 8 millones de dípticos. Una auténtica acción propagandística contra un proyecto, el de la nueva Ley del Aborto, que hace olvidar a la Iglesia que tipo de Estado es España.

A mi parecer, y creo que en la lógica de la mayoría de la ciudadanía, la religión pasa al plano priado de las personas en el momento en el que España deja de declararse como un Estado católico. En este sentido creo que el legislativo tiene la obligación de producir un cuerpo de normas conforme a los valores de nuestra sociedad. Convivimos un conjunto de personas de distintas religiones, como las cristianas, musulmana, judía, y también agnósticos o ateos.

No podemos supeditar nuestras normas a aquello que dicte la jerarquía eclesiástica, ninguna jerarquía, condicionando de este modo la libertad del resto de la ciudadanía. Es más, creo que el principio sobre el que deben legislar nuestras Cortes es el de ampliar los derechos y libertades de la ciudadanía, teniendo como límite el respeto a la libertad del otro. Pero quizás eso sea algo ajeno a una organización donde la mujer siempre ha ocupado puestos residuales en la pirámide de poder.

Y por ello considero que después de más de dos décadas era momento de abordar una reforma legislativa como esta, pero además creo que la formula ha sido adecuada, porque en lugar de mantener negociaciones con la Iglesia –pese a que esa perdida de peso político les fastidie- ha sido una comisión técnica la que ha emprendido el estudio de un texto que nos equipare con Europa, garantizando la seguridad tanto de la mujer como de los profesionales.

Me alegra que en la actualidad las cosas vayan cambiando y la igualdad comience a ser una realidad en algunos aspectos. Entre otros en la libertad de cada persona para decidir sobre su persona, y en el caso que nos ocupa, en la libertad de la mujer a decidir sobre su cuerpo. Es un tema sobre el que surgen muchas dudas, en especial cuando comenzamos a abordar los aspectos más técnicos, pero para ello, me permito haceros una recomendación:

La mesa redonda que se celebrará hoy martes, 17 de Marzo, a las 19:00, en la sede de la Fundación Euroárabe de Granada (C/ San Jerónimo 27). Esta mesa redonda organizada por la Plataforma Pro-Derecho al Aborto debatirá el tema de la legislación del aborto bajo el título

¿Qué tipo de Ley necesitamos?

Y en la que participarán:

Natalia Enguix Martínez. Comisión Pro-Derecho al Aborto

Nadia Cid Bullejos. Colectivo de Mujeres Juristas

Maria Arnedo Casposo. Profesora

Esperanza Castro López. Sexóloga y Psicóloga, Centro de ETS

Francisca García Granados. Directora de la Clínica Ginegranada y Vicepresidenta de la ACAI

Josefina Jiménez Betancor. Acción en Red. Comisión Pro-Derecho al Aborto

Antonia Calpena García. Matrona, Servicio de Medicina Fetal en el Hospital Materno Infantil de Granada

lunes, 8 de septiembre de 2008

Un enfado por la igualdad

Cuando hoy me he levanto y encendido el televisor mientras desayunaba he sentido que me empezaban a joder el día. A esa hora he encontrado una entrevista a Soraya Saenz de Santamaría en Televisión Española, y por no empezar el día irritado por sus comentarios he cambiado de canal, en Telecinco despachaban un debate con María Teresa Campos, la cual no es de mis presentadores preferidas, así que he seguido haciendo zapping y he aterrizado en Antena 3. Ahí encuentro el motivo de mi enfado matutino, un debate en torno a un asunto de tal trascendencia para nuestro país como son unas fotos aparecidas este fin de semana de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, junto a su bebé.

Las escenas han dado de si para todo un aluvión de críticas de los contertulios sobre la capacidad y la oportunidad de que sea esta figura la que ocupe la cartera de Defensa. En este sentido no ha dado tregua en denunciar la falta de tiempo para atender sus responsabilidades, ya que debe de cuidar de su bebé. Y en algunos casos, como en el de Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno de Aznar en su primer periodo, hasta de señalar el origen catalán y la juventud de la política como un elemento que recomienda que no esté al mando de las fuerzas armadas. En definitiva, una ristra de sandeces que nos muestran el machismo encubierto que aún respiramos incluso en nuestros medios de comunicación.

Claro que no debería sorprender que la maternidad de una política sea puesta en cuestión, si recordamos que una de las críticas lanzadas contra el actual Gobierno tras su presentación fue el elevado número de mujeres que lo formaban. Llegando en algunos casos a provocar comentarios que en otro momento hubieran llevado a conflictos diplomáticos, como los lanzados por ese personaje que dirige a nuestra vecina Italia cuando señaló que el Gobierno de España es demasiado rosa. Son muestras de la ira que provocó entre el machismo español el constatar que las mujeres avanzan hacia la igualdad, y que se tradujo en una campaña de desprestigio hacia las ministras, cargando esencialmente en Carme Chacón y Bibiana Aido.

Aido no ha sido objeto de menos ataques, algunos enfocados a denunciar su juventud –me pregunto que tiene de perjudicial que un Gobierno integre a los y las jóvenes-, en segundo se cuestionó la necesidad de que existiera un Ministerio de Igualdad, como si esa no fuera prioridad para una sociedad como la nuestra, y finalmente viendo que ninguno de esos dardos erosionaban a la gaditana, se lanzaron a criticar sus acciones. En este sentido de modo bastante triste pues no habló nadie de las medidas políticas desarrolladas desde el departamento, sino de una simple torpeza al introducir el termino miembra en una de sus intervenciones.

Pero la derecha española, y la Iglesia en particular, ya han encontrado donde morder duro. El anuncio por parte de Bibiana Aido de comenzar a trabajar para la elaboración de una nueva Le del Aborto ha desatado todas las iras. Tanto los como las machistas de nuestro país han visto como esta iniciativa pone en peligro la unidad de España, la fé de la humanidad y no se que historias mas. Pero para quienes lo vemos desde fuera lo único que se resquebraja aquí es la autoridad de los hombres sobre las mujeres, ese machismo que no solo pervive, sino que se ve alentado desde algunos medios de comunicación.

La iniciativa del Gobierno será una garantía tanto para las mujeres como para los profesionales médicos, y además una victoria sobre quienes en los últimos meses han protagonizado los lamentables capítulos vividos en clínicas abortistas de Madrid. Con este texto nos situaremos en igualdad con la inmensa mayoría de Estados europeos que disponen de leyes de plazos, en lugar de nuestra desfasada ley de casos, con la que la posibilidad de abortar queda al arbitrio de algunos profesionales. Pero ante todo es un texto que significará un avance en la plena igualdad de la mujer, en la emancipación de una población femenina que aún se ve sometida en ocasiones a la voluntad masculina.

Esta Ley será un ladrillo más que caerá en esa lucha por derribar el muro de las desigualdades. Un muro que comenzó a resquebrajarse cuando hace décadas las sufragistas pedían el voto para las mujeres, cuando otras reivindicaban su derecho a estudiar igual que los hombres, cuando el divorcio les otorgó la posibilidad de decidir con quien quería compartir su vida… Un muro al que aún quedan muchos ladrillos por retirar.

Blogosfera Progresista