Pero el asunto de ese mensaje te hace volver a pisar la tierra, te saca de esa abstracción de la que disfrutaríamos soñando con asistir a ese momento mágico en la escalera y te martillea en la cabeza. Yo quiero un alcalde como éste, yo quiero un alcalde como éste, yo quiero un alcalde como éste...
Y cuando volvemos a la cotidianidad granadina comprobamos como esa oferta cultural que percibíamos en la fotografía no existe aquí. Aquello que desde nuestro gobierno local perciben como cultura no se asemeja en nada a la Cultura -con mayúscula- que necesita una ciudad como Granada. Los dirigentes locales carecen de visión estratégica, no solo en cultura, sino en el modelo de ciudad, o dicho de otro modo en lo que podría repercutir el turismo cultural en la economía local, por poner un ejemplo.
Habiendo tenido la oportunidad de proyectar en Fitur –el mayor escaparate turístico en el que participamos- una imagen de ciudad de la cultura, inundada de festivales, de un riquísimo patrimonio, o de referentes museísticos, se han limitado a publicitar el único festival que han puesto en marcha bajo el gobierno popular, Retroback –Festival de Cine Clásico-. No debe sorprender este comportamiento, puesto que es coherente con la labor que desarrollan en su día a día. Recortes en los presupuestos de la mayoría de festivales, negativas a subvencionar gran número de iniciativas culturales, asfixia fiscal a edificios como el Parque de las Ciencias, el Palacio de Exposiciones y Congresos, o el Museo de la Historia de Andalucía… Y desgraciadamente, un continuo abandono de nuestros barrios más históricos, Albaycín y Sacromonte, que ven como desde el consistorio municipal no se apuesta por la necesaria rehabilitación.
Son, de algún modo, los contrastes que encontramos en la gestión municipal de unos populares que progresivamente deterioran la imagen de nuestra ciudad, y lo que es peor, el bienestar de los vecinos y vecinas de Granada. Se trata de una cortedad de miras, o tal vez sea el recelo a poner en valor los logros alcanzados anteriormente por socialistas con multitud de actividades que han situado a Granada en el escenario nacional e internacional de distintas artes y estilos, y que ahora vemos como se cubren con un tupido velo, como quien espera que las flores se marchiten sin hacer nada por su cuidado.Que mejor que dirigir los focos sobre “su” festival, diseñando un stand con esa única temática –pese a haber invertido más de 65.000 euros en el mismo-, y mirar para otro lado mientras otros festivales con mayor asistencia y aprobación por parte del público no se encuentran entre los predilectos de nuestros actuales dirigentes locales. Hablamos de Festivales Internacionales de Jazz, Jóvenes Realizadores, Magia, Música y Danza, Cines del Sur, Tango, Cómic… O de cómo no hay respuesta municipal a demandas como son los locales de ensayo para los grupos y bandas de jóvenes, hablamos de la falta de una programación estable en los teatros municipales, de la lucha contra el Rock del Zaidín –uno de los festivales gratuitos más antiguos de Europa y que reúne a miles de espectadores-.



Y es que en contraposición a otros, nuestra organización comienza a rodar bajo los principios de planificación. El objetivo lo tenemos claro, recuperar la institución local para desarrollar políticas que vayan en beneficio de la ciudadanía. En cuanto a la forma de lograrlo existen quizás tantas fórmulas como voces preguntadas, pero algo tenemos claro, mientras Torres Hurtado sigue de Alcalde de Granada, cada día más ciudadanos y ciudadanas se sitúan en las antípodas de la política popular.
Y todo estos intereses respondiendo a un planazo, el que tienen entre otros populares su Presidente provincial, Sebastián Pérez, y que últimamente no le permite descansar tranquilo. Como constatación de ello la imagen de nerviosismo que ofrecieron en el pleno municipal celebrado el pasado viernes cuando fueron informados de la admisión por parte de Baltasar Garzón del expediente sobre Down Town Consulting y su contratación por parte del Ayuntamiento de Granada. El juez de la Audiencia Nacional incluía esta documentación en la instrucción del caso Gürtel, algo que provocó una ira desmesurada en Sebastián Pérez. Fue el momento en el que recurrió a la acusación como mecanismo de defensa, algo efectivo cuando no lleva a la persona a caer en el ridículo. ¿O acaso cree alguien que no es ridículo acusar al Presidente de la Diputación de acaparar cargos, por ser Presidente –como miembro nato- de todos los organismos y patronatos dependientes de la propia Diputación? Y todo ello al hilo de unas acusaciones argumentadas sobre su falta de disponibilidad para responder a las obligaciones de sus distintos cargos políticos:
Presidente provincial del PP de Granada, Senador en las Cortes Generales, Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Granada, Concejal de Presidencia y Relaciones Institucionales, Consejero Delegado de la Empresa de Aguas de Granada -Emasagra-, y Consejero Delegado de Unicaja.


Pero no dejaría de ser un fenómeno más, sino hubiera contado en la ciudad de Granada, con el respaldo institucional del máximo responsable municipal. Y me permito decirle desde estas líneas al señor Torres Hurtado, a la postre Pepe Botellón, que no es ni responsable, ni coherente, desde una acción de gobierno, convocar en ocasiones los mayores botellones que jamás se hayan celebrado, y pretender eliminarlos en otras ocasiones.



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Hasta ahora cualquier atisbo de fiesta o botellón era un simple juego infantil. Con este comienzo del curso volvemos a tener pub ambientados de lunes a domingo, barriles pro-viajes de fin de carrera, fiestas en los pisos, y como no, botellones. Volvemos a ver como el fenómeno del botellón reaparece en la ciudad al igual que las plantas florecen al llegar la primavera. Y continuaremos en la búsqueda de un modelo de convivencia social que respete el derecho al descanso de la vecindad y el derecho al ocio de la juventud.



















